Síndrome urémico hemolítico: prevenir también es cuidar

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Cada 19 de agosto se conmemora en Argentina el Día Nacional de la Lucha contra el Síndrome Urémico Hemolítico (SUH), una fecha destinada a concientizar sobre esta enfermedad y la importancia de la prevención.

En 2026, la vigilancia epidemiológica registró 73 casos notificados en todo el país, el menor número para este período de los últimos diez años. Aunque los casos han mostrado un descenso, la prevención continúa siendo fundamental, especialmente para proteger a los grupos más vulnerables.

¿Qué es el Síndrome Urémico Hemolítico?



El Síndrome Urémico Hemolítico (SUH) es una enfermedad grave que puede producirse como consecuencia de una infección por Escherichia coli productora de toxina Shiga (STEC).

Estas bacterias pueden causar una infección intestinal que, en algunos casos, puede evolucionar hacia el SUH y afectar principalmente a los riñones.

El síndrome se caracteriza por una combinación de:

  • Insuficiencia renal aguda.
  • Anemia hemolítica, causada por la destrucción de los glóbulos rojos.
  • Trombocitopenia, es decir, una disminución de las plaquetas.

Afecta principalmente a niños menores de 5 años, aunque también puede presentarse en otras edades, especialmente en personas mayores o con mayor vulnerabilidad.

No existe un tratamiento específico para el SUH. El abordaje médico se centra en tratar los síntomas y el compromiso de los órganos afectados. En los casos de insuficiencia renal aguda, puede ser necesaria la diálisis.

Además, la enfermedad puede dejar secuelas a largo plazo, entre ellas alteraciones renales, hipertensión y complicaciones neurológicas.



¿Cómo llegan las bacterias a contaminar los alimentos?

Las bacterias STEC pueden encontrarse en el intestino y la materia fecal de animales, especialmente de los bovinos, sin que necesariamente presenten signos de enfermedad.

Los alimentos pueden contaminarse durante su producción, faena o manipulación. Uno de los productos que requiere especial cuidado es la carne picada, ya que las bacterias que pueden encontrarse en la superficie de la carne pueden distribuirse hacia el interior durante el proceso de picado.

Por eso, es fundamental cocinarla completamente.

Sin embargo, la transmisión no se limita a la carne. Las bacterias también pueden llegar a otros alimentos o al agua y propagarse a través de la contaminación cruzada, las manos contaminadas o el contacto con animales y personas infectadas.


¿Qué alimentos o situaciones pueden representar un riesgo?

Las bacterias STEC pueden estar presentes en:

  • Carnes crudas o insuficientemente cocidas, especialmente la carne picada.
  • Leche y productos lácteos no pasteurizados.
  • Frutas y verduras crudas contaminadas.
  • Agua no segura.
  • Alimentos contaminados por contacto con carne cruda, sus jugos o utensilios utilizados durante su preparación.

También puede producirse transmisión de persona a persona, principalmente cuando no se realiza una adecuada higiene de manos después de ir al baño o cambiar pañales.

Por eso, prevenir la contaminación cruzada es tan importante como cocinar correctamente los alimentos.


síntomas

La infección por STEC puede comenzar con síntomas gastrointestinales, como:

  • Diarrea, que puede presentar sangre.
  • Dolor o cólicos abdominales.
  • Vómitos.
  • Fiebre.

Ante la evolución hacia un cuadro de SUH pueden aparecer otros signos de alarma, como:

  • Disminución de la cantidad de orina.
  • Palidez.
  • Debilidad o decaimiento.
  • Irritabilidad o somnolencia.
  • Petequias o pequeños puntos rojos en la piel.
  • En algunos casos, alteraciones neurológicas.

Ante diarrea con sangre, disminución de la cantidad de orina, palidez o decaimiento, es importante consultar de inmediato a un servicio de salud.

No se recomienda la automedicación. En particular, los antibióticos no deben utilizarse sin indicación médica.

¿Cuándo aparecen los síntomas?

El período entre la exposición a la bacteria y la aparición de los síntomas puede variar. En general, los síntomas suelen comenzar algunos días después de la infección.

La infección intestinal puede resolverse sin complicaciones, pero en una proporción de los casos puede evolucionar hacia un síndrome urémico hemolítico.

Por eso, la consulta médica temprana es fundamental ante la presencia de signos de alarma.

¿El SUH puede transmitirse entre personas?

Sí. Las bacterias STEC pueden transmitirse de persona a persona a través de la vía fecal-oral.

Una persona infectada puede eliminar la bacteria a través de la materia fecal, incluso en algunos casos en los que presenta pocos síntomas o no desarrolla una enfermedad grave.

El lavado adecuado de manos después de ir al baño, cambiar pañales, manipular alimentos crudos o tener contacto con animales es una de las principales medidas para prevenir la transmisión.


¿Cómo prevenir el SUH?

La prevención comienza con pequeños hábitos cotidianos.

  • Lavarse frecuentemente las manos con agua y jabón, especialmente antes de preparar o consumir alimentos y después de ir al baño, cambiar pañales, tocar animales o manipular carne cruda.
  • Cocinar completamente las carnes, en especial la carne picada. No deben quedar partes rojas o rosadas en su interior.
  • Evitar ofrecer carne picada a menores de 5 años.
  • Consumir únicamente leche y productos lácteos pasteurizados.
  • Utilizar agua potable o segura para beber, cocinar y lavar los alimentos.
  • Lavar cuidadosamente las frutas y verduras antes de consumirlas.
  • Evitar la contaminación cruzada: utilizar utensilios y superficies diferentes para alimentos crudos y alimentos listos para consumir.
  • Guardar las carnes crudas en recipientes cerrados y en los estantes inferiores de la heladera, para evitar que sus jugos entren en contacto con otros alimentos.
  • Mantener la cadena de frío y conservar adecuadamente los alimentos perecederos.
  • No descongelar los alimentos a temperatura ambiente.

Prevenir también es cuidar

El SUH puede ser una enfermedad grave, pero muchas de las situaciones que favorecen su transmisión pueden prevenirse.

La correcta cocción de los alimentos, la higiene de manos, el uso de agua segura y la prevención de la contaminación cruzada son medidas simples que pueden marcar una gran diferencia.

Incorporar estos cuidados a la rutina diaria es una forma de proteger nuestra salud y, especialmente, la de los niños y niñas.