Botulismo

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Esta enfermedad está generada por una bacteria denominada Clostridium botulinum.

Esta bacteria esta muy distribuída en toda la naturaleza, además genera una toxina, que es una neurotoxina muy potente. Pequeñísimas cantidades de esta toxina puede conducir fácilmente a la muerte del paciente.

Su localización es muy diversa y la podemos encontrar en el suelo, sedimento y lecho de ríos, aguas costeras, intestino de pescados y mamíferos.

Los alimentos en los que la podemos encontrar, también son muy variados, como:

  • Palmitos en conserva
  • Choclo enlatado
  • Porotos verdes en conserva
  • Conservas de remolacha. Espárragos
  • Salsas de Tomates y pimientos rojos enlatados, etc.

A incubación es variable pudiendo ser de 12 a 36 horas aunque sean conocidos casos que en pocas horas manifestaron los síntomas clásicos.





Síntomas del Botulismo

Fatiga extrema

Debilidad y vértigo

Doble visión

Dificultad progresiva para hablar y tragar

Disminución del ritmo respiratorio y parálisis muscular

De no tratarse rápidamente el desenlace es un paro cardiorespiratorio.

Cómo podemos evidenciar en los alimentos la presencia de este contaminante

Además de los alimentos mencionados en los que podríamos encontrar este contaminante, hay dos que son los de mayor probabilidad, que son la salsa de tomate y las latas de pimiento rojos. En estos alimentos la evidencia más clásica es la hinchazón de la lata. Este simple signo, nos indica que en esos dos alimentos se tiene una altísima probabilidad de encontrarnos con la bacteria Clostridium botulinum. La recomendación es “tirar” la lata, sin abrirla.

En el caso de los recipientes tipo tetra, la caja se observará deformada y redondeada. En el caso de las botellas de vidrio, la evidencia está en la tapa de metal. Deberá permanecer plana a nuestra visión. Si tuviera curvatura hacia fuera, nos indica alta presión y la segura presencia de la bacteria en el recipiente.

Botulismo “infantil”

El Botulismo infantil o del lactante a diferencia del botulismo clásico se trata de una toxiinfección producida por la colonización de esporas dentro del intestino que germinan y producen allí la toxina.

Las esporas de Clostridium están también muy distribuidas en la naturaleza y se las puede detectar en el suelo, en polvo ambiental, verduras, frutas y miel.

Precisamente este último alimento se le atribuye la transmisión del botulismo en los lactantes. En este grupo de riesgo, (Niños y lactantes) la espora al llegar al intestino y sin oposición por no tener el sistema inmunológico totalmente desarrollado libera la toxina generando el botulismo infantil con síntomas similares que el clásico y lamentablemente posible muerte por paro respiratorio.

En este caso existe en nuestra legislación, la recomendación en el rotulado de este alimento, “evitar el consumo de miel hasta el año de vida”.

Fuente: Dr. Héctor Pittaluga - Director Programa de Control de Calidad de Alimentos PROCAL. Fundación Bioquímica Argentina